Saturday, September 6, 2014

El japonés Nishikori apea a Djokovic y espera a Federer o Cilic


La rebelión de la clase media en el Abierto de EE UU dejó en la final un toque de histórico exotismo. El japonés Kei Nishikori, de 24 años, será el primer japonés en jugar una final del Grand Slam tras dinamitar el Arthur Ashe Stadium con una gran victoria contra el número uno mundial, el serbio Novak Djokovic, de 27 años, por 6-4, 1-6, 7-6 y 6-3. Nishikori, que venía de jugar dos partidos a cinco sets en las eliminatorias anteriores ante el suizo Stan Wawrinka y el canadiense Milos Raonic, superó el terrorífico calor reinante, la sofocante humedad y la fortaleza del serbio para dar el gran campanazo. La otra semifinal, entre Roger Federer y Marin Cilic, no había terminado al cierre de esta edición.


Nishikori tiene como entrenador a otro tenista de ojos rasgados ganador de un Grand Slam, el estadounidense Michael Chang (Roland Garros), quien sin duda ha aportado a su pupilo una capacidad de sufrimiento impresionante. No sólo por los cinco sets de partidos anteriores, o los cuatro de ayer, sino también porque el japonés arrastra en el tobillo derecho una herida producto de una intervención quirúrgica reciente para extraerle un quiste. Y enfrente tenía a Djokovic, que ayer disputaba su octava semifinal seguida en Nueva York en su intento por alcanzar su quinta final consecutiva y la sexta en total. Sin embargo, el serbio tiene en Nueva York mal fario, ya que sólo ha ganado el torneo en una ocasión (2011). Djokovic ayer no fue Djokovic.


El tenista japonés jugó con gran aplomo en su primera semifinal en el Abierto estadounidense. En apenas 39 minutos logró el primer set, que Djokovic igualó con autoridad en los 31 minutos siguientes (6-1). El partido parecía encaminado a una victoria del serbio, pero el tie-break del tercer set le destrozó. Ahí, el japonés apenas necesitó de su insistente revés, una pesadilla para su rival, o de su potente derecha para encarrilar el partido. Djokovic, desconocido, entregó la manga, y al final el partido, sin fuerzas, desnortado, sin capacidad para protestar. La cuarta manga apenas tuvo historia. Quedaba por ver la fortaleza mental de Nishikori ante el desafío de rematar la hazaña. No falló. Rompió el servicio de Djokovic en el primer juego, por si quedaba alguna duda, y remató con otra ruptura en el noveno juego, cuando el serbio ya solo buscaba una sombra bajo la que guarecerse.


Desde 1918, con Ichiya Kumagae, ningún otros japonés había alcanzado las semifinales del Open de Estados Unidos. Desde entonces, sólo otros compatriota, Jiro Satoh, había logrado semejante hazaña en el Gran Slam (Wimbledonm 1933). Ahora el nombre a aprender en Nishikori. Aunque reside y se forma en Bradenton, Florida, en su país es un ídolo, el rostro de muchas marcas. Tiene la edad perfecta para romper. De momento ya está entre los 10 mejores. El lunes se sabrá si Japón conquista Flushing Meadows.




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